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Los Chakras

La condición de la enfermedad

Naturaleza de la enfermedad, sanación y distorsiones energéticas

Todo componente de la realidad, sea individual o común, y especialmente todo tipo de enfermedad o problema físico tiene siempre un detonante mental, emocional, energético y, en muchos casos, profundamente espiritual y de extremo crecimiento personal.

Uno puede autogenerarse una enfermedad debido a una distorsión en su sistema energético, producida por una lección de vida o una decisión inconsciente a nivel psicológico, de la misma forma que la masa de la humanidad puede generar una realidad común, enferma, debido a la distorsión de nuestra psique global.

Naturaleza de los grandes eventos Todos los grandes eventos que se manifiestan en el planeta son debidos a la creación energética de la suma de millones de realidades comunes, que suman el potencial existente en cada una de ellas, para dar lugar a pandemias, revoluciones, puesta en pie o caída de regímenes, cambios de era, catástrofes, guerras o desastres.

No pensemos que, porque la semilla de esos eventos pueda haber sido instaurada artificialmente (como de hecho sucede en muchos casos cuando hablamos de enfermedades que salen de laboratorios, de guerras fabricadas en salas de reuniones o de crisis manufacturadas en oficinas bursátiles), no somos nosotros los que terminamos aceptando, implantando, emitiendo y manifestando el efecto deseado de esa semilla, haciéndola germinar y terminando por darle poder, gracias a que somos el catalizador del proceso energético a través del cual se crea el mundo en el que vivimos.

 Incluso los grandes desastres naturales que estamos viviendo estos últimos años no son nada más que el proceso del planeta mismo por restaurar la gran carga energética negativa causada por la humanidad, y la restauración de su armonía y balance interno, en su propio proceso de crecimiento.

 Nuestro planeta no es un sistema cerrado, en el sentido de que los eventos están contenidos allá donde fueron creados, sino que la energía de los mismos viaja por todo el inconsciente colectivo, la psique de la humanidad, y nos afecta a todos en mayor o menor medida, dependiendo de como resonemos con esa energía.

En el caso de grandes epidemias, los eventos sirven a una causa individual, pues esa persona ha podido elegir fallecer o pasar por la enfermedad para su propio proceso evolutivo, aprovechando la oportunidad presentada para ello gracias a la manifestación (a la que contribuye) de esa enfermedad en la realidad común, pero también tienen un significado más profundo a nivel de masas, dando a veces lugar a grandes cambios en partes de la humanidad por haber sido usada como catalizador para obtener otros propósitos.

Grandes enfermedades, plagas, desastres y otro tipo de eventos de este tipo han sido el detonante de grandes avances, reconversiones y cambios colectivos. La especie humana mantiene su propia autoconciencia e instinto de desarrollo como lo mantenemos todos los que pertenecemos a ella, usando a gran escala las herramientas de crecimiento y sanación que usamos todos a nivel individual.

Nada es tan simple

La enfermedad no es una cuestión de virus cuando pensamos que una enfermedad es solo una cuestión de un virus, parece que reducimos el problema a un tema puramente físico. Nos vacunamos o nos medicamos y a corto plazo esa enfermedad se cura o pasa de largo de nuestra casa. Gracias a nuestros avances médicos, muchas enfermedades han sido conquistadas y prácticamente erradicadas.

Eso no significa sin embargo que las personas que han decidido pasar por una enfermedad como medio de crecimiento personal o espiritual no cojan simplemente otra que este todavía latente, y para la que, si es necesario, no haya cura en ese momento.  Nadie se pone enfermo, de ninguna forma, si esa enfermedad no tiene lugar o no está detonada por un proceso interno psicológico, energético o espiritual.

En tiempos de grandes epidemias, miles de individuos permanecen inmunes, y otros miles enferman. A nivel individual, si solo hay un virus en el planeta de una enfermedad rarísima y una cierta alma necesita pasar por ese proceso, esa persona será la única entre millones con ese tipo de problema.

Muchos otros millones de personas que también se vacunaron contra tal o cual epidemia probablemente nunca tenían que pasar por ella, pero aun así inoculan en su sistema físico y biológico trocitos del virus, por si acaso, sin comprender que es el proceso energético, mental y espiritual lo que determina que cojamos o no ese virus, esa enfermedad u otra, pues depende de nuestras lecciones y aprendizajes, para nosotros y para con otros, que queramos manifestar (en niveles que posiblemente no entendemos de forma consciente) un cierto estado de salud físico. La muerte y la salida del juego el proceso de la muerte por enfermedad es también un proceso fijo.

Nadie se va de este plano si a nivel de alma no quiere irse, y nadie se puede quedar ni un segundo más de lo estipulado cuando desea marcharse. Incluso un suicidio es un permiso para salir antes de tiempo, una decisión del alma, (en regresiones a vidas pasadas he vivido mi salida de una encarnación a través del suicidio, y he vivido el proceso de decisión interna a nivel de alma para llegar a él, lo cual fue muy revelador), que decide poner fin a una partida que todavía, a priori, no se ha terminado. Pero es una decisión del alma, ya que si es la personalidad la que desea irse pero no así quien de verdad gobierna el cuerpo, aparecerán todo tipo de obstáculos que realmente impiden esa salida anticipada del juego.

Fallecemos cuando hemos de fallecer y de la forma que escogemos fallecer, y nada puede alterar esa elección de la propia persona a nivel espiritual, así como enfermamos cuando aparece la necesidad física para ello, porque forma parte de un proceso, un aprendizaje, o la manifestación de una distorsión aparecida a nivel energético a la cual no le estamos prestando la suficiente atención mental, y, por ende, debe hacerse visible a nivel físico.

La sanación

La naturaleza de la sanación En la cara opuesta de la moneda, la sanación es el proceso contrario. Todo el mundo sana cuando a nivel profundamente interno desea sanar, cuando se ha completado el aprendizaje asociado a la enfermedad, y cuando se restaura de nuevo el equilibrio energético que causó el problema.

No podemos sanar a nadie que no lo desee, eso lo sabemos bien cuando hacemos sanación Akashica, por muchos bloqueos energéticos que detectemos, como la persona a nivel interno no desee esa restructuración de la distorsión energética que causó el bloqueo, es como si le enviaras una brisa de verano a acariciarle el aura.

No le hace nada. Cuando una enfermedad se ha manifestado ya a nivel físico, hay que tratar el cuerpo físico, pero hay que tratar con mucha más insistencia el problema energético que lo detonó. Mientras la entidad tenga un proceso de aprendizaje en marcha, una lección incompleta o una distorsión energética sin armonizar, el trabajo con el cuerpo físico para restaurar la salud es idéntico a poner capas de pintura en la pared sin solucionar el problema que causa la humedad en la misma.  

A este respecto, volví a leer ayer este párrafo en una de las canalizaciones de Q’uo de LL Research que viene a cuento: “…el área de sanación es ese área que abarca toda la encarnación, ya que la sanación de cualquier distorsión es el equilibrio de esa distorsión… lo que ha sido desgarrado se reúne, y lo que ha causado daño es una parte de la experiencia que ha enseñado una lección que ha sido planeada por la propia entidad, ya sea antes de la encarnación o como una parte de la encarnación.

Muchas veces, la conexión entre la entidad y su experiencia, o para ser más precisos entre la entidad y el catalizador de esa experiencia, es lo que a menudo se denomina enfermedad o falta de armonía, ya que la entidad, o alguna porción de la entidad, es lanzada fuera de su equilibrio normal y forzada por dicho desequilibrio a prestar atención a la situación en la que ahora se encuentra. Cuando esta experiencia y esta lección son consumadas mental y emocionalmente, entonces existe un restablecimiento del equilibrio, de la armonía, de la persona.

Percepción

Cuando la percepción está lo suficientemente distorsionada -o tal vez deberíamos decir lo suficientemente ignorada- entonces puede ser que el catalizador sea dado por la mente al cuerpo, y las dolencias físicas de una u otra forma garantizan a futuro la captura de la atención del buscador. Este tipo de incomodidad enfoca entonces la atención del buscador sobre ese catalizador que no ha sido bien utilizado.

A medida que se utiliza el catalizador y el aprendizaje se completa, entonces se logra también lo que se denomina sanación.” Dos caras del mismo proceso Tanto la enfermedad como la sanación son procesos idénticos de diferente polaridad. Uno es el resultado de una distorsión energética, el otro es el resultado de una armonización energética. Ambos son el resultado de algo mucho más profundo, un aprendizaje todavía por integrar o un aprendizaje completado.

Ambos dependen de la persona que sufre la enfermedad o que sale de ella, y de nadie más. El entorno exterior no es el causante de ninguno de estos dos procesos, sino que sirve solo como apoyo, herramienta, excusa o método para caer enfermo, o para recuperar la salud. Y todas las enfermedades, problemas y trastornos están siempre disponibles primero como experiencia tanto a nivel emocional como mental, de forma que si nos escuchamos, y nos mantenemos sanos a esos niveles, el cuerpo físico no tiene porque sufrir nunca ningún tipo de distorsión.

Enfermedad y Sanación

La perfección de nuestro cuerpo y su manifestación en Salud perfecta es un concepto que pocas personas han logrado asimilar en su existencia.

Tenemos muy arraigada la  creencia de que el cuerpo es una forma de vida independiente a nuestra voluntad y que actúa, generalmente en nuestra contra enviándonos enfermedades que no podemos controlar y entorpeciendo nuestra vida continuamente. Nos sentimos desprotegidos y temerosos en nuestra propia piel.

Captamos nuestro cuerpo como una maquina misteriosa que se mueve de formas incomprensibles y por ende, elegimos temerle antes de amarle.  Para comprender el  porque de ese temor hacia nuestra propia biología, debemos ir profundamente a nuestro mundo interior, aquel recóndito lugar donde almacenamos los pensamientos y desde donde construimos las creencias que le dan forma a nuestra existencia y darnos cuenta que,  toda enfermedad que nos aqueja es únicamente un espejo fiel de las creencias que albergamos en nuestro interior y de esa forma comprender que nuestro cuerpo NO actúa en contra nuestra, por el contrario, siempre y en todo momento es obediente a los pensamientos y sentimientos que afloran desde nuestro interior.  

Cuando niños, creíamos que éramos invencibles, jugábamos en la tierra, nos mojábamos en la lluvia y caminábamos descalzos sin temor a contraer ninguna enfermedad, pues en ese entonces, el paquete de información llamado “enfermedad y muerte” aun no tocaba nuestro mundo interior, teníamos la firme certeza de que la vida era inagotable y perfecta, tal como Es y debe ser.  

Poco a poco, nuestros Padres y las personas que nos rodeaban se fueron encargando de introducirnos creencias en torno a la fragilidad e imperfección de nuestro cuerpo. Nos dijeron que no nos mojáramos ni camináramos descalzos pues nos daría un resfriado. Que no jugáramos con tierra pues nos daría una infección y así, poco a poco fuimos integrando a nuestro pensamiento y sentimiento el profundo temor a la enfermedad y, la conciencia de que no tenemos control sobre la vida y nuestro cuerpo tomo forma y fuerza en nuestra mente.  

Eran TAN convincentes Nuestros Padres al externarnos sus creencias y temores, que a la larga, comenzamos a resfriarnos cuando nos mojaba la lluvia y a enfermar por caminar descalzos! Sus  creencias y miedos, ya habían penetrado en nuestro interior y de esa forma, nuestras células  tomaron y asimilaron la orden de manifestar enfermedad cada vez que nos mojáramos o nos descalzáramos.  

Cuerpo

El cuerpo es inteligente y responde a todas y cada una de las órdenes de la mente. Jamás actúa en nuestra contra, muy por el contrario, obedece a cada uno de nuestros pensamientos y sentimientos.  Cada una de las enfermedades que manifestamos en la adultez, provienen de creencias y sentimientos recopilados en la infancia.

Toda enfermedad del cuerpo tiene su raíz en un niño interior profundamente herido cuyos deseos y sueños se vieron truncados a causa de la presión del mundo exterior.

 Daré un ejemplo más: El cáncer. No es otra cosa más que un reflejo viviente de viejas heridas y rencores no sanados. Cuando somos heridos de niños comenzamos a crear una coraza de pensamientos, para poder defendernos y existir en este mundo; a menudo, esos pensamientos no son mas que un cumulo de rencores y heridas no perdonadas que se alojan primeramente en nuestra aura, para después alojarse en nuestro cuerpo, lo cual ocasiona que las células se transformen y tomen el patrón y forma de esas emociones de odio y rencor.  

Dependiendo de su ubicación podremos conocer y trabajar con esas heridas y sentimientos. Por ejemplo, un cáncer de colon es el reflejo de las emociones, odio y rencores no sanados relacionados con decepciones amorosas, frustraciones en el trabajo y problemas en relaciones interpersonales no perdonados ni trascendidos.

Un cáncer uterino es el reflejo de un problema sexual no sanado y el rechazo a la sexualidad herida, así mismo un cáncer de próstata. Y así sucesivamente.  El cáncer es curable una vez que se sanan e integran en amor y perdón las emociones que lo causaron. Debemos sincerarnos con Nosotros mismos y perdonar a los demás, por dura que haya sido la vivencia.

Tenemos la responsabilidad de amar nuestro cuerpo, pues a través del amor que podemos sanarlo.  Debemos ser conscientes de que la enfermedad siempre, es un producto de los sentimientos, ninguna dolencia surge de la nada y tampoco es un castigo. (Siendo el castigo una creencia mas que debemos desarraigar)

Nosotros y el poder

 En nosotros radica el poder de la sanación y el poder de erradicar por completo la enfermedad de nuestro cuerpo, desde el mas leve de los resfriados hasta el mas grave de los canceres, puede ser erradicadas y sanadas por completo.  

Nuestro cuerpo es un milagro viviente. Es una estructura maravillosa y compleja, tan perfecta! Su diseño original  y su matriz cósmica esta creada para manifestar perfección y salud, en todo momento.  Lo único que es capaz de transformar esa estructura es el pensamiento humano, que es así mismo, muy  poderoso! y es pilar responsable de la creación de todo aquello que conocemos como realidad.  

Si somos capaces de crear nuestra realidad, también somos capaces de transformar la estructura de nuestro cuerpo!  La vida… toda la vida en este universo responde al pensamiento, sin excepción, a mayor o menor escala. Así es como fue diseñada la creación entera, siempre y en todo momento la energía que nos rodea responderá al pensamiento.  El pensamiento se manifiesta a si mismo como ondas sónicas expansivas. Es decir, cada pensamiento y sentimiento emana de nuestro Ser como una onda que se va moviendo y trasladando por el espacio expandiéndose a si misma e impregnando con un patrón geométrico determinado, todo lo que toca.

El espacio a través del cual se mueve el pensamiento es la VIDA MISMA.  Todo el espacio que nos rodea, es VIDA. No existe el vacío! Eso que conocemos como vacío es en realidad un lienzo en blanco conformado por la energía de la VIDA. Y cada vez que emitimos un pensamiento acompañado de un sentimiento, sin excepción este se moverá por ese espacio de VIDA dándole forma a una nueva creación.  Todo es vida! Todo lo que nos rodea responde a los patrones geométricos de nuestros pensamientos y siempre, sin excepción alguna recibimos justo aquello en lo que pensamos con mas fuerza.  

De la misma forma nuestro cuerpo responde a nuestro pensamiento y sentimiento. En todo momento estamos emitiendo órdenes, patrones de forma que le darán vida a las nuevas células que se están formando a cada milésima de segundo.  En cada concepción de una nueva célula, esta recibe un patrón de forma a través del cual manifestara su existencia y su función.

Es entonces lógico que a cada milésima de segundo tenemos la OPORTUNIDAD DE SANAR, mediante la transformación de nuestro pensamiento y mediante la emisión de pensamientos y sentimientos de Amor hacia Nuestro Cuerpo.  Han notado que cuando tienen alguna enfermedad, siempre dicen “MI enfermedad es tal” Es decir, ya se han apropiado de esa serie de dolencias y por ende, su cuerpo recibe TAL CUAL LA INFORMACION DE CONTINUAR MANIFESTANDO ESA ENFERMEDAD! Esa enfermedad no es suya! Es solo un reflejo de sus sentimientos y pensamientos.

Y cada sentimiento y pensamiento se puede transformar y equilibrar.  Que esta sucediendo ahora con la famosa Influenza?  Nos están bombardeando con el temor constante a contraer una enfermedad, que es “muy contagiosa” “muy peligrosa” y que sucede si Yo no tengo miedo? SI YO NO CREO EN ELLO? Como responderán mis células ante la presencia de una persona que si este enferma?

Puedo estar rodeado de miles de personas enfermas y si YO NO ALBERGO NI EL MAS MININO TEMOR A ENFERMAR, simplemente NO enfermare. Mis Células no tendrán de donde tomar el patrón para manifestar la enfermedad!  

Vamos Hermanos, desarraiguen de su interior el temor a estar enfermos y de una vez por todas CREAN REALMENTE QUE SON DIVINOS Y QUE SU CUERPO ES PERFECTO.  DENLE ESA ORDEN!  Hablen directamente con sus células, con su cuerpo. Díganle que las aman y que son perfectas.  Ahora, sincérense con Ustedes mismos y sanen su niño interior. Suelten todas sus creencias, vuelvan al origen de la inocencia y la FE.  Somos renovados con la transformación de Nuestra mente

Los Estados Anímicos como Causas de la Enfermedad

Hemos seleccionado un artículo que nos recuerda que en el proceso de sanación, siempre y unicamente es la propia persona enferma quien decide a través de un cambio de actitud, de ampliar su conciencia que funciona a modo de piloto automático conformando patrones establecidos y anclados desde la infancia, SANAR ya se a través de un médico convencional, alternativo, de un terapeuta Y MEDIANTE LA AUTOCURACIÓN.  Los profesionales de la salud están ahí para indicar un camino. 

No para ser TU salvador porque nadie excepto la persona tiene tal poder.  La enfermedad nos indica que algo no está bien en nuestro organismo y nos induce a la introspección y al cambio, al que nos solemos resistir todos y solo cuando las circunstancias nos superan, dejamos la comodidad y la seguridad de nuestras propias normas y conductas. 

En el proceso es necesario revisar los moldes emocionales y mentales y tratar de descubrir la relación con las partes físicas.  Las personas convencidas de que somos una unidad, no partes desconectadas e inconexas, tendremos menos dificultad en admitir la incidencia de la emoción y el pensamiento sobre el resto del cuerpo físico.

“En estos momentos de crisis de creencias a todos los niveles, de cambio de concepción de la vida, el ser humano se enfrenta a cuestionarse “figuras de poder” como los médicos, cuyos diagnósticos tienden a ser sentencias para los enfermos que creen a fe ciega sus veredictos, poniendo en sus manos la responsabilidad de sus vidas.

Cada vez son más los científicos que investigan sobre las causas emocionales de las enfermedades, utilizando toda su formación para encontrar nuevas respuestas sobre los procesos físicos y emocionales de los enfermos, más allá del marco de la medicina clásica. De hecho, la medicina naturista se empieza a enseñar en universidades españolas entre las que cabe destacar la de Zaragoza, Barcelona, Santiago de Compostela y Valencia. Siendo pioneros de estos estudios universitarios países como Suiza y Alemania en Europa.

El método científico

La reconocida científica norteamericana, Barbara Ann Brennan, física que durante cinco años trabajó en la NASA como investigadora, y que actualmente es terapeuta en Nueva York, abre nuevas dimensiones al entendimiento de los conceptos de identidad psicosomática en sus libros de fama internacional “Manos que Curan” y “Hágase la Luz”.

“Es importante recordar que una de las bases del método científico occidental consiste en hallar la concordancia entre las pruebas matemáticas y experimentales. Si no logra encontrar la concordancia, el físico buscará otra teoría hasta que dichas pruebas existan y apliquen una serie de fenómenos”, explica Brennan en “Manos que Curan”.

“Esto es lo que convierte al método científico occidental en una herramienta tan poderosa en su uso práctico y lo que conduce a importantes investigaciones en campos tales como el empleo de la electricidad y la utilización de los fenómenos subatómicos en medicina, por ejemplo en los rayos X, los escáner, las instalaciones de TAC y los láseres”. Es importante destacar, que según la física norteamericana, todas las enfermedades empiezan a detectarse en el campo electromagnético ó nivel aural, antes que a nivel físico, pudiéndose prevenir tomando conciencia de esta realidad a tiempo.

Es evidente, que el descubrimiento de nuevas teorías sobre la salud, mediante investigaciones científicas, constituye un reto para la limitada concepción humana sobre la naturaleza de la realidad física. Una de las nuevas teorías más controvertidas de los últimos años, ha sido la explicación del cáncer por el doctor Hamer, que empezó sus indagaciones siendo Internista en jefe de una clínica oncológica en la Universidad de Múnich, Alemania en 1979, cuando tras la trágica muerte de su hijo Dirk fue diagnosticado esta enfermedad.

La investigación del Dr. Hamer cambia radicalmente las muchas teorías existentes sobre el cáncer según la medicina convencional. Su explicación de la enfermedad como una interacción significativa entre la psique, el cerebro y el órgano correspondiente contradice la visión de que la enfermedad ocurre por azar o como resultado de un error de la Naturaleza. Basado en criterios científicos probados.

La Nueva Medicina Germánica defiende que el cáncer podría estar directamente relacionado con experiencias traumáticas inesperadas, que afectan no solo a la psique, sino también al mismo tiempo, a la parte del cerebro que corresponde biológicamente al trauma específico, visible en un escáner cerebral. Que el cuerpo responda al evento inesperado con un crecimiento tumoral, con una degeneración de los tejidos o con una pérdida funcional, está determinado por el tipo exacto de conflicto traumático, según el Dr. Hamer.

La defensa de estas teorías, que ponen en peligro el negocio farmacéutico del cáncer, ha provocado el hostigamiento al doctor alemán, quién perdió su licencia médica a la edad de 51 años, por rehusar renunciar a sus descubrimientos sobre el origen del cáncer y a regirse por los principios de la medicina oficial, llevándole hasta el encarcelamiento, a pesar de haber conseguido demostrar su teoría en un altísimo porcentaje de enfermos de cáncer testados.

Por su parte, la conocida terapeuta norteamericana Louise L Hay defiende también, con su propia experiencia como enferma de cáncer, cómo reconocer los estados emocionales, aplicando una actitud mental más positiva de la vida, e incorporando nuevos hábitos más saludables fueron la clave de su sanación, habiendo sido desahuciada por los médicos que diagnosticaron su enfermedad.

La relación entre la psiquis y el soma, el alma y el cuerpo, han sido defendidas por profesionales de las terapias alternativas como Michel Odoul en su libro “Dime qué te duele y te diré por qué” y “Lo que la enfermedad quiere decirte – El lenguaje de los síntomas” del autor Kurt Tepperwein, docente en la Academia de Ciencias Mentales en Alemania desde 1984.

A lo largo de mi investigación para elaborar este artículo he topado con personas que no encontraban respuesta ante el dolor del sufrimiento de un bebé, enfermo gravemente, o de niños que llenan los hospitales del mundo sin aparentes traumas que justificaran sus enfermedades mortales. La medicina natural podría alegar, entre otras causas, sufrimientos fetales tan sutiles que ni la propia madre fuera consciente, o por supuesto, culpable de ello.

Como decía Shakespeare, “Son muchas las cosas entre el Cielo y la Tierra que el Hombre desconoce”. Indagar en uno mismo, encontrando las causas emocionales que nos afectan en la vida, podría revelarnos el diagnóstico y la cura más sabia sobre nuestras enfermedades, algo que ni el médico o sanador más bien intencionado de la tierra podría revelarnos nunca.”